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Aprendiendo a pasear el perro

Aprendiendo A Pasear El Perro

Esto es tal vez uno de los motivos de consulta más frecuente para los entrenadores caninos. Perros que se muestran bastante dóciles en la casa, enloquecen completamente al salir de la misma. El paseo es entonces, un momento de gran ansiedad, donde el perro tironea de la cuerda del dueño, que en todo momento va remolcado y a los gritos. Ni hablar si lo sueltan en el parque. Hacerlo volver es la parte más larga del paseo. El perro feliz con el juego, el dueño molesto y estresado.

Por supuesto que el problema no es el perro. El problema es que no se lo educó como se debe. Un perro bien entrenado tiene que obedecer siempre, esté o no en su territorio. Puede que piense que tú mandas en casa, pero que la calle es de él. Es una simple cuestión de constancia, firmeza y cariño.

Para que la educación sea consistente, tanto el premio como el castigo (me refiero como castigo a reprenderlo, mostrar desaprobación, nunca pegar) tienen que ser inmediatos a la conducta que queremos premiar o reprimir.

Cada vez que saques al perro a pasear, cosa que debe ser parte de la rutina, hay que ser bastante ritual en la conducta. Le pones el collar y cuando empiece a mostrarse ansioso corriendo y gritando, tiras de la correa y le dices NO. Fuerte y claro, pero nada más. Espera a que se siente.

Cuando se muestre más calmo, pueden salir. La correa no debe quedar nunca tensa. Cuando tira, hay que darle un fuerte tirón y de nuevo NO, y te detienes. Al retomar la calma, reanudas la marcha. Lo vas felicitando si camina a tu lado y tranquilo. Cada vez que intente tironear, reprimes y lo haces sentar.

Poco a poco y repitiendo en forma constante, será un perro educado con un dueño tranquilo.

Imagen: flickr.com