Animales

La caza científica de ballenas ya es ilegal

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Venía siendo desde hace tiempo una de las principales preocupaciones de los grupos ecologistas: la llamada “caza científica” que Japón llevaba a cabo en el Antártico mermando considerablemente la población de ballenas ha tocado a su fin.

Es una excelente noticia, y seguro que como aficionados al mundo de las mascotas nos alegramos de que cada vez se reduzcan más estas “tradiciones” que nada tienen que ver con lo cultural, y que tanto daño han hecho históricamente al mundo animal. En el caso de Japón, ya hace tiempo que se había prohibido la caza de ballenas con fines comerciales, pero todavía se llevaban a cabo bajo el paraguas de la investigación científica. El pasado día 31 de marzo, por fin, y tras prosperar una denuncia interpuesta por Australia, el Tribunal Internacional de La Haya ha declarado esta actividad ilegal, y Japón ha manifestado que respetará la decisión, sin elevar ningún recurso.

Una población diezmada

En los últimos veinte años se estima que la población de ballenas se ha visto reducida nada menos que en 10.000 ejemplares a causa de la caza. Es también el tiempo que Greenpeace, incansable como sabemos en la defensa de los derechos de animales y mascotas, lleva luchando por pararla, en ocasiones con acciones tan radicales como interponerse entre las ballenas y los arponeros en la Antártida.

Queda aún mucho camino por recorrer en el campo de la investigación científica con animales a la hora de reconocer cuáles son los usos justificados (como os contábamos, de hecho, ayer mismo en nuestro post) y cuáles son los que enmascaran otro tipo de actividades, o se llevan a cabo sin el debido respeto al medio ambiente. Si queremos llevar nuestra afición por las mascotas un paso más allá e involucrarnos, las puertas de Greenpeace están abiertas a través de su página web, donde nos informarán de todas las campañas que llevan a cabo.