Animales

Cómo coger nuestra tarántula sin peligro

red knee tarantula

Seguro que más de uno siente algún escalofrío al leer el titular. Pero no son pocas las personas que ven en las arañas, y especialmente en las espectaculares tarántulas, una manera de tener en casa mascotas diferentes. Eso sí, debemos seguir unas precauciones básicas.

¿Sabemos cómo coger nuestra tarántula sin riesgo alguno? Y no sólo para nosotros, ojo: por mucho que  ésta y otras arañas parezcan mascotas imponentes, y por más que sean animales con una asombrosa fortaleza y capacidad de supervivencia forjada a lo largo de las eras, lo cierto es que podemos llegar a hacerles bastante daño si no las manipulamos con cuidado. Si las cogemos mal, bruscamente, o les causamos molestias al hacerlo, lo más probable es que acabemos con un buen mordisco por su parte. Generalmente no debemos temer a su veneno, aunque puede resultar mortal si somos alérgicos. Esto es algo que debemos tener muy en cuenta antes de adquirirla, evidentemente.

Normalmente, quien nos venda la tarántula será quien mejor nos pueda asesorar sobre la manera de manipularla. No debemos escatimar tiempo en esto; hemos de probar y probar hasta estar seguros de que sabemos hacerlo. Lo recomendable es colocar nuestros dedos entre su tercer y cuarto par de patas, de manera que quede apoyada sobre la palma de la mano. De esta manera se sentirá segura, al notar firmeza bajo su abdomen, y no intentará salir corriendo. Naturalmente debemos tener mucha paciencia: al principio será mejor no cogerla durante más de unos segundos, y cuando volvamos a depositarla fuera de nuestra mano tendremos que hacerlo despacio, con mucho cuidado. Estas mascotas necesitan un proceso de adaptación lento: si no disponemos del tiempo necesario para dedicarles, es mejor que no nos planteemos tener una.

Se suele decir que las tarántulas no son mascotas que exijan demasiado cuidado, y es muy cierto. Pero esto no significa que no debamos esforzarnos en conocerlas. Todo animal, sea del tipo que sea, tiene su forma de ser y en nuestra mano está el aprender y entender su señales. Cuando nuestra tarántula se muestre hostil, “enfurruñada”, probablemente la veamos levantar las extremidades anteriores; en ese momento más vale que no intentemos cogerla, hasta que la veamos más tranquila.