Adiestramiento

Cómo adiestrar a un agapornis

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Si por algo destacan los agapornis es por su inteligencia, un rasgo que tienen en común los integrantes de la familia de los loros. Con un poco de paciencia podemos aprender cómo adiestrar a un agapornis para que sepa no sólo estar suelto por casa, sino también algunos trucos divertidos.

Antes que nada, debemos tener en mente unas pautas básicas que no son otra cosa que las normas para adiestrar a cualquiera de nuestras mascotas, sean del tipo que sean: la paciencia y el cariño. El agapornis puede ser asustadizo o incluso agresivo al principio, lo mismo que un perro o un gato. Va a ser casi inevitable que nos llevemos algún picotazo. Tenemos que estar preparados para esto y ponernos guantes suaves (preferiblemente de tonos claros para no asustarle), con los que además podamos manipularles sin hacerles daño en caso de que debamos cogerlos. Y el cariño, aunque es de sentido común no resulta tan evidente para algunas personas. Nada de gritos, nada de perder las formas. Los primeros momentos del adiestramiento de nuestras mascotas son clave: si identifican una orden o una petición con gritos o enfado por nuestra parte, va a ser muy difícil que la aprendan y ejecuten de buena gana.

Como otras mascotas, los agapornis entenderán claramente que somos los líderes si siempre mantenemos el contacto visual. Y no debemos olvidar la importancia del refuerzo positivo: tras realizar un ejercicio o un truco como le hemos pedido, podemos darle un premio… y seguro que su interés por complacernos va en aumento tras esto.

¿Qué puede hacer nuestro agapornis?

Una vez hayamos superado la prueba de ganarnos su confianza, nos encontraremos con múltiples posibilidades para enseñar a nuestro agapornis. Y es que seguro que os suena haber visto a estas divertidas mascotas, en la televisión o en casa de algún conocido, paseándose tranquilamente como si nada, subido en los hombros de su dueño… o incluso bailando música al compás. Buscando por Youtube hallaremos un buen número de vídeos con trucos diversos y algunos consejos. Recordad empezar por lo más básico: que se pose en nuestro dedo o en nuestro hombro y que acuda cuando le llamemos. Y a partir de ahí, todo pasa por trabajar un poco cada día y por supuesto por divertirnos con él.