Animales

Cómo alentar la relación del niño y el perro

child and dog play with stick on snow

Educar al niño para amar a los animales es educarlo a que se diviertan juntos. El perro no puede ser una imposición para el niño. Obviamente lo mismo en sentido inverso, el niño no puede ser una tortura para el perro. No debemos someter a un perro a que padezca estoico el mal comportamiento de un niño. El punto es fomentar una relación de amor y diversión entre ambos, algo que es necesario trabajar.

Participarlo en el cuidado del perro

Hay parte de las tareas que hay que hacer con el perro en las que el niño puede colaborar. El cepillado puede ser una de esas tareas. Sirve para enseñarle a hacerlo con suavidad y respeto. Luego de eso puede participar en el baño, claro que si se trata de un perro que se deja bañar. Si el perro llora todo el tiempo, hay que solucionar primero ese problema antes de hacer que el niño participe.

Lo ideal es que jueguen juntos

El niño tiene que saber que se debe jugar con el perro pero que el perro no es un juguete. No podemos permitir que jueguen solos, siempre tiene que estar un adulto supervisando que ninguno de los dos pierda el control del juego y se torno demasiado dinámico, por decirlo de algún modo. Una de las actividades en familia más divertidas son esos juegos. Si se trata de un perro muy deportista, hasta se le puede hacer un circuito en el jardín, donde debe saltar y sortear obstáculos. Tanto el niño como el perro disfrutarán muchísimo.