Belleza y Moda

Cómo cortar las uñas a nuestro gato

Trimming cat's nails

¿Hay algo más temido que darle la pastilla a un gato? Probablemente cortarle las uñas. Raro es que nuestras mascotas felinas se dejen hacer tan tranquilas lo que seguramente ven como una salvajada por nuestra parte. Hoy os damos algunas ideas sobre cómo cortar las uñas a nuestro gato y salir ilesos.

Lo principal es acostumbrar a nuestro gato a este proceso desde que es muy pequeño. Sabemos que esta clase de mascotas no destacan precisamente por su paciencia; si algo puede decirse de los gatos es que son muy celosos tanto de su territorio como de su propio cuerpo. Si tenemos la oportunidad de empezar a cortarle las uñas ya desde joven, no lo identificará como una invasión, como seguramente haga si comenzamos cuando ya es adulto. Es cierto que las uñas de los gatos pequeños todavía no son un peligro ni para nosotros ni para nuestros muebles, y corremos el riesgo de hacerles algo de daño al cortárselas. Pero no pasará nada si también nosotros nos armamos de paciencia y lo hacemos con sumo cuidado. Y meses después, seguro que nuestro hogar (y nuestros brazos) lo agradecerán.

Nada de tener miedo

Sobre todo, es importante que el gato no detecte miedo en nosotros cuando le estemos cortando las uñas. Nada de hacerlo con tensión, bruscamente. Por una parte podemos hacerle daño, y por otro lado ese mismo nerviosismo se transmitirá al animal. Y ya podemos hacernos una idea de cómo acabará la historia…

Existen cortauñas para mascotas específicamente pensados para gatos, y los hay de diferentes tamaños. Sea cual sea la raza de nuestro amigo, o su edad, seguro que encontramos uno indicado en las tiendas veterinarias. No debemos emplear un cortauñas para personas, y desde luego jamás unas tijeras, por pequeñas e inofensivas que parezcan.

Mucho ojo con tocar esa parte rosada que vemos en la base de la uña, que como podemos intuir es la raíz de la misma. Podemos causarle bastante dolor, y eso bastará para que nuestro gato decida no dejarse tocar más. Si se revuelve o se muestra inquieto y corremos el peligro de cortar muy abajo, debemos pedir ayuda a alguien que lo sujete antes de arriesgarnos.