Animales

Cómo cuidar un gerbo

jerboa shot with shalow dof

Entre los muchos roedores que podemos elegir como mascotas tenemos los gerbos, estos curiosos animales procedentes de Mongolia y China que se han adaptado a vivir sin problema alguno en cualquier parte del mundo. ¿Queréis saber cómo cuidar un gerbo? Aquí tenéis algunos consejos básicos para ello.

Un gerbo no es un hámster, y esto tiene sus ventajas y sus desventajas. Se trata de mascotas muy cómodas; si hemos tenido hámsters y guardamos todavía su jaula, podemos emplearla para este nuevo compañero. Aunque si podemos comprarle un terrario de mayor tamaño con arena donde pueda excavar sus túneles, mucho mejor. A diferencia de aquéllos, los gerbos desarrollan su actividad durante el día, así que podremos pasar más tiempo con ellos si nosotros también somos “animales diurnos”. Es muy probable que no tarden en acostumbrarse a nuestra presencia e incluso disfruten con ella debido a su insaciable curiosidad.

Suele decirse que los gerbos y la soledad no hacen buena pareja, y es algo totalmente cierto: cualquier experto puede asegurarnos que estos pequeñajos vivirán más felices si cuentan con un compañero de su misma especie. Así que, si tenemos la posibilidad de cuidarles como es debido, no es mala idea hacernos con dos de estas mascotas en lugar de una. Seguro que nos lo pasaremos tan bien como ellos observando sus interacciones y su peculiar manera de comunicarse entre sí, golpeando con sus patas en el suelo. Pero cuidado si se trata de un macho y de una hembra… como sucede con cualquier otro tipo de roedor, esto puede implicar que nos encontremos de buenas a primeras con toda  una camada.

¿Qué comen los gerbos?

No hay mucha diferencia en este aspecto entre estas mascotas y los hámsters o las ardillas, por ejemplo, a la hora de la comida. Las semillas constituyen su dieta básica, y seguro que en cualquier tienda especializada en alimentación animal podemos encontrar preparados para gerbos. Una precaución que sí hemos de tener siempre presente es la de no proporcionarles nunca alimentos cítricos, ya que pueden intoxicarlos.