Animales

Cómo eliminar los olores de mascotas de casa

puppy

Los olores que dejan nuestras mascotas en casa son un mal menor,  y en muchos casos ni siquiera podemos decir que sean una gran molestia para nosotros, acostumbrados a ellos… excepto cuando vienen invitados, o cuando se mezclan con otros dando lugar a combinaciones bastante desagradables.

No hay por qué recurrir a esos productos que se publicitan a bombo y platillo como exclusivos para mascotas; muchos de ellos no se diferencian demasiado de cualquier ambientador y su eficacia puede no ser tan maravillosa como anuncian. Una solución mucho más rápida y práctica consiste en hacernos con bicarbonato de sodio en polvo y rociar con él los muebles en los que nuestros animales se coloquen habitualmente, y que serán los que acusen con mayor fuerza el olor. Una vez hecho esto, debemos dejarlo reposar para que penetre en los tejidos (con una media hora es suficiente), y a continuación pasar un cepillo por todos para que terminen de asimilarlo; tendremos que aplicarnos a conciencia en esto para que no queden restos en los muebles que puedan adherirse a la ropa, claro está, utilizando la aspiradora si es preciso.

Vinagre para el olor a orina

Si tenemos cachorros en casa, o si nuestras mascotas han tenido un desliz con la vejiga, tenemos otros remedios para eliminar ese olor a orina mucho más pertinaz que el que pueda dejar su pelaje. Basta con mezclar vinagre en un galón de agua (un par de tazas por galón sería lo adecuado) y limpiar allá donde el olor se encuentre incrustado, ya sea con la técnica del trapeado o con la fregona, en función de la intensidad. El bicarbonato de sodio que antes hemos empleado también puede sernos útil en este caso si la alfombra es la que ha sido “mancillada” por nuestros amigos de cuatro patas.

El vinagre es un gran aliado para mantener limpio el baño de éste y otros tipos de olores, pero hemos de tener presente que  por muy diluido que esté posee un aroma bastante fuerte: tras su aplicación tendremos que airear bien la casa para no terminar cambiando un olor desagradable por otro.