Salud

Cómo evitar el estrés en las iguanas

Depositphotos_6295200_xs

No es raro encontrarnos iguanas como mascotas, pero existe todavía desinformación entre los dueños de estos animales. Uno de los aspectos que hay que cuidar, tanto como su terrario o su alimentación, es su tranquilidad. Es importante saber cómo evitar el estrés en las iguanas para asegurar su salud.

¿Por qué se produce el estrés en las iguanas?

No debemos olvidarnos que, por mucho que las iguanas puedan convertirse en excelentes mascotas habituadas a nosotros y nuestro hogar, siguen teniendo un poderoso instinto que guiará su comportamiento en gran medida, de una manera mucho más evidente que lo que estamos acostumbrados a ver en perros o gatos, por ejemplo. Ese instinto les dice que deben estar atentos a los peligros que pueden surgir de la espesura en cualquier momento… algo que trasladarán a nuestra vivienda, por muy tranquila que ésta sea. Los ruidos, los movimientos bruscos o los gritos pueden hacer saltar estas alarmas, así como no contar con las condiciones adecuadas en su terrario en cuanto a temperatura o ambientación. Y todo ello puede llevar finalmente a nuestras mascotas a situaciones de estrés que no deben tomarse a la ligera: pueden ser la causa de que dejen de comer o presenten problemas de apareamiento o reproducción.

Además de estos síntomas, quizás menos evidentes, también reconoceremos a una iguana estresada por sus movimientos espasmódicos de cabeza o por una tendencia a frotarse de manera insistente contra las paredes de su terrario. Si observamos esto con frecuencia, debemos empezar a pensar en una solución para que nuestra amiga recupere la serenidad.

¿Cómo combatimos el estrés?

Lo principal será mantener a estas mascotas en un ambiente libre de esos ruidos molestos y repentinos que puedan ponerla en alerta continua. También debemos plantearnos si no existe una causa de base. ¿Tenemos la suficiente paciencia con nuestra iguana? ¿Se muestra agresiva cuando la cogemos o se encuentra relajada a nuestro lado? ¿Parece estresada desde que llegó a casa?

Tal vez tengamos que modificar un poco la manera en que la tratamos, aumentar las caricias o intentar que se acostumbre más tanto a nuestra presencia como a la de otras personas que convivan con ella. Las iguanas exigen una cierta dedicación, pero si las cuidamos con el esmero que se merecen pueden ser grandes compañeras.