Animales

Cómo fabricar nuestro acuario plantado

Norasit's Gallery (NorGal)

Seguramente a nadie se le escapa qué significa un “acuario plantado”, teniendo en cuenta que el propio nombre nos lo deja bastante claro. Si somos amantes de los peces, seguro que también lo somos de los fondos submarinos; y por supuesto, de los increíbles ecosistemas verdes que podemos encontrar.

Tener un acuario plantado nos exigirá un trabajo doble, eso debemos tenerlo muy presente siempre. Ya no sólo tendremos que preocuparnos del bienestar de los peces, esas mascotas que muchos escogen por la facilidad de su cuidado pero que aún así entrañan algún que otro misterio; tendremos que procurar que nuestras plantas obtengan los nutrientes que necesitan para desarrollarse sin problema. El nitrato, el fosfato y el potasio serán fundamentales para esto, junto con el calcio y el magnesio, pero también la luz y el Co2, claro está. Se distinguen generalmente dos tipos de acuario plantado: el llamado low-tech, que precisará simplemente una iluminación media o baja y poco o nada en cuanto a Co2, y el high-tech, justo lo contrario: necesita una iluminación muy superior, Co2 y una condiciones de abono para plantas donde no se pierda ninguno de los nutrientes que hemos mencionado antes.

Las plantas para nuestro acuario se compran fácilmente en cualquier tienda dedicada a las mascotas y el mundo acuático, y su colocación tampoco entraña mucha dificultad: basta con plantarlas en la tierra con una distancia aproximada de dos centímetros entre cada una de ellas. Existen herramientas precisas tanto para plantar como para desplantar, que también nos venderán en la tienda; mejor evitar tijeras o pinzas que se usan para otros menesteres. No hay inconveniente en plantar con el acuario lleno de agua o vacío, pero eso sí, se recomienda no añadir los peces de inmediato: hay que esperar al menos un mes hasta que las plantas se hayan aclimatado.

Debemos ir introduciendo la luz de manera gradual. Primero unas seis horas al día, luego añadimos una más… hasta llegar a la cantidad máxima, que suelen ser unas ocho o nueve horas al día. Todo esto, insistimos (nunca se repite lo suficiente en lo referente a plantas y mascotas) en función del tipo de plantas que escojamos.