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Cómo hacer de nuestro perro un animal confiable (II)

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En un post anterior veíamos la importancia de que el perro de la familia asuma el rol de jerarquía que le corresponde. Si no dejamos eso claro desde el principio, podemos tener problemas serios.

Si bien veremos formas de marcarle al perro con claridad cuál es la conducta esperable, la naturaleza de su carácter puede facilitar o dificultar esta tarea. Hay animales naturalmente dóciles y otros no tanto. Cuando elegimos el cachorro podemos tener algunas pautas de su carácter.

Hay dos pruebas muy sencillas que podemos hacer. La primera es ver su conducta cuando los están alimentando. Veremos que en general, uno de los cachorros es el que empuja a los demás y acapara todo lo que puede. Ése no es el mejor para nosotros. En el otro extremo hay uno o dos perros que se quedan apartados del grupo y comen cuando pueden o los demás los dejan. Tal vez ellos tampoco sean la mejor elección, por ser demasiado sometidos, pero son mucho mejores que el predominante.

Una vez que descartamos esos perritos, hacemos la segunda prueba a alguno de los restantes que más nos guste. Lo tomamos en nuestras manos y lo ponemos acostado sobre su espalda. Esta posición es de sometimiento y entrega para el animal. No la sostienen mucho tiempo, pero hay algunos que simplemente no quedan en esa postura. Busquemos uno que lo tolere en forma razonable.

Con el cachorro en casa, los primeros meses son los claves para que comprenda su rol. En los grupos de mamíferos, el alfa se alimenta primero. Por lo tanto, es importante que nos vea comer, y que luego lo alimentamos a él. Algo tan simple como eso. Debe tener su lugar para dormir, pero debemos desde el primer momento poder acariciarlo en ese sitio, y retirarlo de él, sin problemas. Lo mismo cuando come. Los miembros de la familia deben acariciarlo mientras come, por supuesto que no todo el tiempo ni en cada comida, y deben retirarle el plato antes que termine, para luego entregárselo nuevamente.

Estos detalles, bien marcados, nos evitan problemas. Pero antes de tomar la decisión de tener un perro debemos saber que asumimos un compromiso que nos exige no sólo mantenerlo bien alimentado, sino que con todos los cuidados veterinarios necesarios, un lugar adecuado para él -que le permita estar activo-, higiene estricta y nunca someterlo a ningún tipo de violencia.

Imagen: sxc.hu

  • Smepsi

    muy bueno el post!