Animales

Cómo preparar el entorno para una iguana

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El cuidado de una iguana puede ser mucho más sencillo que el de un perro o un gato, pero hay una serie de consideraciones de su entorno con las que debemos tener mucho cuidado. Para que estas mascotas vivan sanas y felices, la temperatura, entre otros aspectos, es fundamental.

Solemos pensar que un terrario es imprescindible para estas mascotas, y en realidad será mucho más fácil para nosotros el tenerlas controladas ahí; además, al ser animales arborícolas, si les ponemos un tronco se convertirán en las criaturas más felices del mundo. Pero una iguana bien adiestrada, acostumbrada a los seres humanos y dócil, puede pasearse por casa sin problema, o por una habitación especialmente preparada para ella. El requisito fundamental, eso sí, es el que adelantábamos antes: que tengan la temperatura adecuada en todo momento.

Lo idóneo es mantener una temperatura que oscile entre los veintiséis y los treinta y dos grados. Además, es importante que estas mascotas reciban radiación ultravioleta continuada o al menos con frecuencia; para ello, muchos terrarios están preparados con un foco de este tipo en su parte superior. Si vamos a tenerlas en un jardín o en el exterior, pueden recibir directamente la luz del sol, que les vendrá sin duda mucho mejor que cualquier sustituto artificial.

En general, el calor es imprescindible. Dentro del terrario, podemos colocar rejillas calefactoras como parte del suelo, y en el exterior también podemos acondicionar zonas de este tipo (por ejemplo con suelos radiantes, o simplemente con moquetas, si no queremos o podemos hacer el desembolso económico). preferiblemente con distintos grados de temperatura dentro del intervalo que hemos mencionado; de esta manera la iguana podrá elegir dónde prefiere estar en cada momento y ajustar su calor corporal como mejor le parezca.

Estas mascotas tienen otra gran pasión aparte de trepar (y quedarse muy inmóviles): esconderse en sitios donde sientan que tienen un refugio placentero, olvidándose de todo durante un buen rato. Así que si las tenemos sueltas por casa, no nos asustemos si de pronto desaparecen de nuestra vista; es más, se sentirán muy felices (y nosotros más tranquilos) si les acondicionamos madrigueras de este tipo.