Animales

Cómo sacar a pasear a nuestro gato

black kitten and green eyes

No es una escena demasiado habitual, pero seguro que alguna que otra vez la habréis visto, sobre todo si vivís en grandes ciudades: personas paseando a sus gatos tranquilamente como podrían hacer con un perro. Hoy os damos algunos consejos por si queréis probar también con el vuestro.

Nadie duda de que a los gatos les encanta la calle. Algunas de estas mascotas tienen un carácter más tímido y se conformarán con echar un vistazo por el balcón, mirando anhelantes los pájaros que se posan en los árboles cercanos, pero otros aprovecharán la mínima ocasión para intentar escaparse a la calle en cuanto abramos la puerta. Si vivimos en una ciudad, puede que no nos haga demasiada gracia eso de dejarlos salir por su cuenta; pueden volver con heridas tras una trifulca con otros gatos, o directamente no regresar. Así que el sacarlos a pasear con nosotros puede ser un buen punto intermedio.

¿Qué correa escoger?

Hay correas especialmente pensadas para gatos, fabricadas con un nylon suave que no les hará daño. Si a los perros les gusta tirar, imaginad a estas otras mascotas, que pueden estar llenas de una energía e impaciencia casi infinitas. Lo más recomendable es utilizar un arnés que nos permita controlarlas por el torso y no por el cuello, precisamente porque esta zona es mucho más delicada en los felinos y un tirón puede llegar a hacerles bastante daño. No es difícil encontrar en tiendas de mascotas varios modelos, entre los que destacan dos tipos básicos: arneses que son prácticamente idénticos a los de los perros y otros que en lugar de tiras son como chalecos que van ceñidos al cuerpo. Esos últimos resultan más cómodos para nuestro gato y más seguros.

Los gatos son mascotas desconfiadas por naturaleza, lo sabemos bien, así que probablemente nuestro amigo no aceptará que de buenas a primeras le pongamos un arnés. Es preferible dejar que se acostumbre a él poco a poco: empecemos colocándolo en su cama, cerca de sus juguetes… y luego poniéndoselo en casa, primero poco tiempo y después algunas horas más. Una vez se haya hecho a él, podremos probar a colocar la correa y atrevernos con el paseo.

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