Animales

Cómo viajar en verano con nuestro gato

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Los amantes de los animales sabemos que hay pocas cosas más satisfactorias que llevar con nosotros a nuestras mascotas cuando viajamos.

Sobre todo en las vacaciones; no sólo nosotros debemos disfrutar de un merecido descanso, sino que a nuestros peludos amigos siempre les viene bien cambiar de aires y descubrir nuevos horizontes.

En el caso de los perros, lo cierto es que lo tenemos bastante fácil; nada les gusta más que un viaje. Pero no sucede lo mismo con los gatos… puede ser una verdadera odisea. ¿Cómo viajar en verano con nuestro gato para que sea llevadero para él y para nosotros?

Lo primero que debemos evaluar si vamos a salir de vacaciones es la duración del viaje. En función de ésta, podemos escoger  un modo de transportar a nuestro gato u otro. Seguramente todos elegimos el transportín a la hora de llevarlo al veterinario. Si el gato se pone nervioso debido a esto nada más ver su transportín, una opción es comprar uno nuevo. Desde luego, será el método más cómodo y fácil para tenerlo controlado, mucho más que esas bolsas para mascotas que, si bien pueden darle una sensación menos opresiva, también le ofrecerán maneras mucho más “imaginativas” de escaparse. Se recomienda un transportín grande (de mascotas medianas) para que tenga suficiente espacio durante el viaje.

Que se sienta como en casa

Para que nuestro gato se encuentre tranquilo, podemos meter en su transportín uno de sus juguetes preferidos, su manta favorita… Algo que le recuerde al hogar. Algunos gatos tienen la costumbre de defecar cuando están dentro (a causa del miedo, claro está); si es el caso del nuestro o sospechamos que puede serlo, no debemos olvidarnos de colocar algo de tierra y llevar pala y bolsa para recoger las heces. Y, por supuesto, el agua siempre tiene que estar a mano para hidratarle a menudo (aunque en casa beba poco, el estrés del viaje puede hacer que lo necesite con más frecuencia), así como su comida.

Cada gato es un mundo, lo sabemos bien. Puede que todo esto no sea suficiente para tranquilizarlo o hacer llevadero el viaje. En ese caso, nuestro veterinario puede recomendarnos algún relajante suave para mascotas; muy importante, por supuesto, es que nunca le administremos nada así (por mucha información que encontremos en Internet) a menos que nos lo hayan prescrito. ¡Seguridad ante todo!