Adiestramiento

Consejos para escoger una correa para perro

Dog holding a leash in her mouth

Escoger una correa para perro no es algo que deba hacerse a la ligera o pensando únicamente en la estética. Por una parte, hemos de hacerlo teniendo en cuenta nuestra comodidad, y en segundo lugar, no menos importante, la información que transmitimos con ella a nuestras mascotas.

Como sabemos bien (se ha encargado de contárnoslo más de una vez nuestro amigo César Millán, El encantador de perros), pasear a nuestro perro no es sólo una necesidad para él sino también una forma de comunicación, de coordinación. Un medio eficaz e imprescindible para reforzar nuestros lazos. Si el paseo se realiza de la manera correcta, nuestro perro se integrará en la “manada” familiar como es debido, respetando los límites y entendiendo cuál es su lugar. Si le dejamos que sea él quien mande, podemos obtener el resultado contrario, y con el tiempo esto puede derivar en problemas de comportamiento y conducta mucho más serios que simples travesuras.

Así que debemos pensar bien qué correa escoger en función de la forma de ser de nuestras mascotas, su tamaño, su fuerza… Hoy en día están muy de moda las correas extensibles; parece que nos permiten mucha comodidad y dan libertad al perro, pero también pueden suponer un riesgo si se trata de animales muy nerviosos, con tendencia a correr y a desobedecer nuestras órdenes. En estos casos, y sobre todo si hablamos de perros de gran tamaño, lo adecuado es escoger correas cortas que nos permitan mantenerlos a nuestro lado y detenerlos con firmeza cuando sea necesario.

Si nos decantamos por una de estas correas extensibles, debemos fijarnos bien en que el mecanismo retráctil responda a la primera y nos permita recogerla de inmediato. Para los cachorros que están aprendiendo y experimentando sus primeras salidas o para los perros difíciles, es recomendable escoger otro tipo de correas: las de formación nos ayudarán a enseñarles que deben caminar a nuestro lado y atender nuestras órdenes.

Puede que se nos vayan los ojos inevitablemente hacia esas correas con abalorios y adornos que encontramos en muchas tiendas de mascotas, pero recordad siempre la premisa fundamental: la funcionalidad debe ir antes que la estética, por nuestra seguridad y la de nuestro compañero.