Salud

Consejos para evitar los golpes de calor en las mascotas

Dog's Portrait

Si vamos a viajar con perros o gatos, uno de los aspectos con los que hemos de tener más cuidado es el calor. No está de más tener siempre en mente, ya sea en desplazamientos cortos o largos, algunos consejos para evitar los golpes de calor en las mascotas.

Puede que si viajamos durante muchas horas en la carretera nuestro propio cansancio haga que no nos demos cuenta del de nuestras mascotas. Pero para ellas el calor puede resultar todavía más asfixiante y desagradable, e incluso más peligroso para su salud. Sabemos que en los perros los jadeos son el equivalente a nuestra sudoración, así que si lo hacerlo más de lo habitual debemos estar atentos. Siempre que nos sea posible debemos tener a mano agua o hacer paradas con la suficiente regularidad para que beban.

En el caso de los gatos, puede sernos más complicado distinguir si están sufriendo el calor veraniego. Podemos ver muestras de ello si notamos que las fosas nasales se enrojecen más de lo habitual, o si, estando en casa, los encontramos más apáticos, sin ganas de moverse. Sí, algunos gatos no es que destaquen precisamente por su actividad en cualquier día del año (¡quién pudiera echarse esas siestas!), pero el calor puede amodorrarlos mucho más. Aunque sea normal, conviene que estemos atentos.

Los animales de pelo largo pueden sufrir mucho en verano. En estos meses, sobre todo si vivimos en zonas muy calurosas, es conveniente dejar a un lado la estética y pensar en la salud de nuestas mascotas. Por mucho que el pelo largo sea una de las características de su raza y nos encante, es recomendable que se lo cortemos. Lo agradecerán enseguida.

¿Qué hacer si se detecta una insolación?

Los síntomas de una insolación en nuestras mascotas no son muy diferentes de los que puede sufrir una persona en las mismas condiciones. Puede que se tambalee, que le notemos el pulso agitado o que vomite. Si detectamos esto, es importante que las llevemos enseguida a un lugar fresco. Si podemos, debemos rociarles agua con un spray o humedecerlas de alguna manera (nunca bañarlas del todo). Y, naturalmente, si no mejora hemos de acudir al veterinario sin esperar. Un golpe de calor puede resultar fatal si no se trata a tiempo.