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Cuáles son las precauciones para los perros peligrosos

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La normativa referente a las razas de perros peligrosos se ha recrudecido en los últimos años, como sabemos. Si nos planteamos tener una mascota de alguna de estas razas, conviene que tengamos claro cuáles son las precauciones para los perros peligrosos vigentes y evitarnos disgustos.

¿Qué razas se consideran peligrosas?

Los aspectos que se toman en consideración a la hora de incluir a determinadas razas en esta categoría tienen que ver con su fisonomía, la forma de la cabeza o el tórax, el carácter… Algunas razas son bien conocidas por nosotros: mascotas como los pitbull terrier, los staffordshire bull terrier, el rottweiler o el dogo argentino entran dentro de este grupo. Se trata de perros que en su momento fueron entrenados para pelear con toros o entre sí, y a lo largo de las generaciones su carácter se ha ido forjando y reforzando hasta convertirse en parte inseparable de ellos. También tenemos otras razas quizás menos conocidas, como el akita inu japonés, el tosa inu o el fila brasileiro.

¿Cuáles son las precauciones y obligaciones básicas?

Estas mascotas deben llevar siempre su bozal cuando estén en sitios públicos, como puede ser un parque. Del mismo modo, tendremos que pasearlos siempre con correa y ésta no puede ser de las extensibles: una correa de menos de dos metros de longitud que nos permita tenerlos bien controlados será indispensable. El bozal no nos garantiza que no puedan lanzarse a por personas u otros perros y derribarlos con su peso. En chalets, parcelas, patios donde haya tránsito de gente, también tendremos que mantenerlos atados, aunque esta obligación se elimina si contamos con las medidas de seguridad y vallado pertinentes.

Como dueños de mascotas potencialmente peligrosas, se estipula la obligación de sacar una licencia administrativa y de registrar al perro en el listado correspondiente. Además, se nos pedirá que tengamos contratado un seguro de responsabilidad civil. El documento de licencia se convertirá a partir de ese momento en nuestro compañero cada vez que salgamos con nuestro perro: estamos obligados a llevarlo encima, igual que el DNI. ¿Os parece todo esto complicado? En realidad no lo es tanto, tranquilos. Después de cumplimentar estos engorrosos trámites, ya sólo tendremos que preocuparnos de disfrutar de nuestro amigo de cuatro patas.