Animales

Cuando un perro ataca a un niño (II)

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En un post anterior habíamos visto la seriedad del problema de los ataques de perros a niños. La gravedad de las heridas y la posibilidad de dejar secuelas permanentes se maximiza cuando la víctima de un ataque es un niño. Prevenir estas situaciones es lo mejor, pero veamos qué hacer cuando la situación ya es inminente.

Debemos instruir a los niños de cómo actuar en estos casos. Si el perro está sin duda a punto de atacar, nunca hay que salir corriendo. El perro es más veloz y el instinto lo hará decidirse por atacar si el niño está corriendo. Tampoco hay que gritar ni hacer movimientos bruscos. No debe mirar al animal a los ojos.

Debe quedarse parado quieto, sin levantar los brazos ni hacer contacto visual. Si el perro comienza el ataque, el niño debe arrojarse al piso en posición fetal. El perro asume esto como una conducta de sumisión, y lo más probable es que no muerda o lo haga una sola vez. Pero también es probable que se quede parado junto al niño y ataque frente a cualquier movimiento.

Debe pedirse ayuda inmediatamente a la policía. El adulto que esté cerca debe interponerse entre el niño y el perro con algún objeto que haga de escudo o rociar la cara del animal con gas pimienta o lo que tengamos a mano para repelerlo. Retirar al niño de forma inmediata y pedir ayuda médica.

Como vemos es muy difícil actuar de un modo eficiente, por lo que prevenir es lo mejor.

Imagen: funny-potato.com