Animales

El canto de los grillos

A todos nos gusta en las noches escuchar los grillos. Mejor dicho, nos gusta si los escuchamos mientras cenamos bajo las estrellas y nos sentimos parte de la naturaleza. Eso si, si el grillo ha entrado en la casa y el cri-cri no deja dormir a nadie, ya no nos sentimos tan compenetrados con lo natural  y solo queremos que nos deje dormir. Es que ese canto es inagotable  y muchas veces demasiado intenso. Como dicen que es de mala suerte matar un grillo, no nos queda otra que intentar localizarlo, cazarlo y llevarlo ileso al exterior. Mucho trabajo cuando estamos intentando dormir, pero todo sea por evitar la mala suerte.

Según un estudio de la Universidad de Bristol, esos cantos insoportables son emitidos por lo machos en busca de pareja. Un primer dato es que el canto no es tal, sino que el sonido se produce cuando las alas. Cuanto más grande es el grillo más intenso es el sonido, dato clave para las hembras. Un sonido fuerte indica un macho de gran tamaño lo que asegura que conseguirá más alimentos que un grillo más pequeño. De ahí la insistencia en el cri-cri.

Sin embargo, el grillo de árbol, muy pequeño, no emite un mejor sonido de acuerdo al tamaño, sino a la temperatura. Para emitir el sonido tiene  que mover las alas a gran velocidad. Si la temperatura aumenta, en la misma medida lo hace la velocidad de las alas y el sonido se torna más y más agudo. Es una especie de termómetro viviente, para quienes saben interpretarlo.