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El microchip en los gatos

El microchip en los gatos

Hay cosas que vemos como muy naturales en determinadas situaciones, pero en otras, casi iguales, no nos parecen tan buena idea. Un buen ejemplo es el caso de esterilización de  nuestra  mascota, hembra ya sea gata o perra, lo que nos parece algo que debe hacerse, pero no nos resulta tan claro cuando es el caso de esterilizar un macho. Con el microchip ocurre algo similar, con el agravante que es obligatorio en perros  y no en todos lados en gatos. Muchos dueños se resisten un poco a la idea, veamos como informarlo mejor para que no tengan miedo.

Mascota y dueño identificados

El microchip es un dispositivo que nos da seguridad a nosotros y a la mascota. Poder identificarla con esa facilidad no es un tema menor. Esto obliga, por otra parte a que se tomen conductas responsables con la mascota. Ésta queda identificada a nombre de tal persona, lo que certifica esa responsabilidad.

Lo mejor para todos

El técnico veterinario insertará el microchip en el cuello del gato, mediante una maniobra que es completamente indolora. A lo sumo el gato va a sentir un pinchazo, pero nada más. Una vez en su lugar tiene un mecanismo de fijación que hace que permanezca en ese sitio. No es molesto para el gato, ya que no lo siente. No es ni cómodo ni incómodo, es imperceptible.

Si vivimos en un sitio donde aún no es obligatorio, no quiere decir que no se pueda hacer. Simplemente lo hacemos de todas formas, con la seguridad que es algo bueno para el gato y no le va a doler.