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El parto de los chimpancés

Los humanos siempre estamos buscando cosas que nos diferencien de otros animales. Tal vez eso nos hace sentir algo más sofisticados o especiales, pero la realidad es que somos tan especiales como otros, por decirlo de algún modo. Una de las diferencias que más nos gusta repetir, es que el parto de las hembras humanas es completamente diferente al parto de cualquier otra hembra. Pues parece que no es ni remotamente así.

Hasta ahora sabíamos que los monos, nuestros parientes más cercanos tenían algunas similitudes y diferencias claras. Lo similar es que el cachorro nace primero por la cabeza, luego los hombros, para finalizar con el resto del cuerpo. Lo que se veía bien distinto, es que el cachorro nace mirando en igual dirección que la madre. Es decir si la madre estuviera acostada sobre su espalda, el cachorro nace mirando al techo, para que se comprenda bien. De este modo, apenas nace el cachorro, la madre lo tome en sus brazos y le despeja la boca y nariz de las secreciones en forma inmediata.

En la hembra humana el cachorro nace mirando en sentido opuesto a la madre. Si volvemos a la posición de acostada sobre su espalda, el cachorro nace con su cara orientada al piso. Según mucho esto hace que se necesite más ayuda para el parto.

Pues parece que no es así. Un estudio hecho en Okayama, Japón, con hembras de chimpancés, se ha visto que el parto es igual que en las hembras humanas, con el cachorro en igual postura.