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Embarazo, gatos y toxoplasmosis. Qué hay que saber (II)

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En un post anterior veíamos la importancia de esta enfermedad cuando se adquiere durante el embarazo. Si bien los gatos no son la única vía de adquirirla, son indiscutiblemente una vía importante.

Un alto porcentaje de los niños que nacen con la infección adquirida tienen una apariencia normal, pero la infección deja secuelas que se ven más adelante. También hay un porcentaje menor de niños que no nacen debido a esto. Las secuelas son variadas: problemas en la vista, aprendizaje, etc. Si la madre contrae la enfermedad durante el embarazo y es tratada, las secuelas son mucho menos probables.

Los gatos trasmiten la enfermedad a través de las heces. El gato tiene un aspecto saludable, pero el veterinario puede detectar la infección. En general, la adquiere al comer animales infectados (roedores o aves). El parásito expulsado con las heces es resistente en gran parte a los desinfectantes y permanece por largo tiempo en el ambiente. En el pelo del animal pueden haber parásitos.

Otra vía de contagio es a través de alimentos mal cocinados (carnes) y vegetales mal lavados. Hay que evitar ambos durante la gestación.

¿Que debe hacer una mujer que tiene gatos y está embarazada o busca estarlo? En primer lugar consultar con su médico, y también con el veterinario de la mascota. No es necesario, en la mayoría de los casos, sacar el animal de la casa, pero sí tener cuidados. Nunca una embarazada debe manipular el sitio donde el gato defeca. La higiene debe ser especialmente estricta en ese sentido, pero hecha por otra persona.

Cada caso particular debe ser estudiado en forma especial. Para eso, solamente el médico y el veterinario pueden definir la conducta adecuada.