Animales

¿Entienden los perros nuestras emociones?

happy dog

Es una de las grandes preguntas que nos hacemos desde siempre y que nos encantaría ver resuelta definitivamente. ¿Son capaces los canes de entender nuestras emociones, como a veces creemos?

Un reciente estudio centrado en el mundo de las mascotas parece indicar que es así, para alegría de muchos de nosotros. Naturalmente no hablamos de un entendimiento racional, pero sí es muy posible que nuestros perros sean capaces de identificar las inflexiones en nuestra voz con estados de ánimo. La página web Current Biology publica un análisis comparativo de las regiones sensibles a la voz en el cerebro tanto de canes como de humanos, titulado Voice-Sensitive Regions in the Dog and Human Brain Are Revealed by Comparative fMRI.

No vamos a desgranar aquí todos y cada uno de los puntos del estudio, porque además emplea terminología científica que no es accesible para todo el mundo. En lugar de eso, acudimos a otra web muy interesante en la divulgación de esta clase de trabajos, Mentafloss, que nos lo explica de manera mucho más rápida y sencilla. Para realizar este estudio, se trabajó con once perros a los que durante diez minutos se les hizo escuchar diferentes sonidos producidos por la voz humana, en total hasta doscientos. Al mismo tiempo, se monitorizó su actividad en el córtex cerebral que registra la audición. El resultado fue que la respuesta a los estímulos de las mascotas, a los distintos estados de ánimo, fue muy parecida a la que se puede registrar en los seres humanos. Por decirlo de un modo todavía más simple, los perros eran capaces de discernir las claves de la felicidad, alegría o tristeza, por ejemplo, aunque determinados detalles mucho más sutiles estuvieran fuera de su alcance.

Distinción entre sonidos largos y cortos

En el fondo, la manera en que nuestras mascotas descifran nuestras emociones es similar a la nuestra. Según el estudio, los sonidos más cortos (por ejemplo, una risa) eran identificados por los perros como risa o alegría, pero si la misma risa se extendía con un sonido más largo se confundía con el llanto. Así que ya sabéis: la próxima vez que os parezca que vuestro perro acude a “consolaros” cuando lloráis, o quizás que comparte con vosotros un momento de entusiasmo, es posible que no sean sólo imaginaciones vuestras.