Salud

La diferencia entre castrar o esterilizar al gato

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Llega un momento para todo dueño de gato en que se plantea la necesidad o no de castrarlo. Tanto hembras como machos tienen su comportamiento distintivo en este sentido, y en ocasiones puede suponer un incordio o un serio problema para sus amos. ¿Conocemos la diferencia entre castración  y esterilización?

Muchas personas se muestran reacias a hacer pasar a sus mascotas por el proceso quirúrgico que requieren tanto una como otra. Lo cierto es que en las hembras el post-operatorio puede ser bastante incómodo y necesitarán que les dediquemos tiempo para curar la herida, asegurarnos de que no salten los puntos, de que toman la comida adecuada… En los machos, ya lo sabemos, es más sencillo en este aspecto. Tanto en un caso como en otro, sin embargo, es recomendable no hacerlo a la ligera, sino escoger un momento en que podamos estar con ellos; preocuparnos de que se sientan queridos y no se desconcierten ante ese cambio en su cuerpo que sin duda van a notar.

¿Qué diferencia existe entre la castración y la esterilización? ¿Qué debemos escoger para nuestras mascotas? En la castración, se eliminan por completo los órganos sexuales y por ello desaparecen tanto el comportamiento habitual que provoca el celo como la posibilidad de la reproducción. En cambio, con la esterilización simplemente se elimina la posibilidad de que produzcan las hormonas, mediante una vasectomía en el caso de los machos y una ligadura de trompas en el de las hembras. Aunque pueda parecer lo contrario, la operación más sencilla y más económica es la de la castración.

Debemos elegir una u otra en función de un criterio fundamental: si sólo queremos impedir que nuestras mascotas procreen o también queremos quitarnos de en medio esos problemas derivados del celo (el marcaje, los maullidos incesantes por la noche, las escapadas del macho con su correspondiente riesgo en la calle). En el primer caso podemos optar sólo por esterilizar, mientras que en el segundo será obligatorio tener que castrar. En nuestra mano está el escoger lo que resulte más cómodo para nosotros y para nuestro gato, y por supuesto conocer, preferiblemente de boca del veterinario, las características exactas de cada tipo de operación.

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