Animales

La gata y el secarropas

Ayer hablábamos de un caso de crueldad con los animales, específicamente con un gato. Hoy vemos un caso opuesto, donde una gatita de pocas semanas, casi muere accidentalmente, pero cuya dueña hizo lo que pudo para evitarlo. Es interesante conocer el caso para aprender un poco de las precauciones que hay que tomar en una casa donde viven mascotas.

Fudge es el nombre de la gatita. Sin tener idea del peligro, entró en el secarropas y se durmió en un edredón. Su dueña no advirtió la presencia de la gata y encendió el equipo. Por suerte solo por cinco minutos.

Cuando vuelve a abrirlo, cae del edredón la gata desmayada. Como la dueña, Ashlea Boon, es enfermera desesperadamente la reanimó. En cuanto estuvo estable la llevó al veterinario y se comprobó que se encuentra muy bien.

Esta historia nos sirve para tomar precauciones. Es importante mantener cerradas las puertas de lavarropas y secarropas. Sobretodo, hay que verificar, antes de encenderlo, que no se encuentra la mascota en su interior.

Imagen: dailymail.co.uk