Animales

La historia del perro que salvó la Copa del Mundo de Inglaterra

pickles

Os vamos a contar la historia de una mascota muy especial. No fue un perro policía, ni uno especialmente entrenado para encontrar objetos… pero gracias a él Inglaterra se salvó de la vergüenza de perder la Copa del Mundo de fútbol en 1966. De perderla literalmente.

Los aficionados al fútbol y amantes de su historia recordarán que Inglaterra fue la ganadora de la Copa del Mundo de fútbol de 1966, que se celebró en ese mismo país entre el 11 y el 30 de julio, tras derrotar a Alemania por 4 a 2. Antes de que tuviera lugar esa efeméride, sin embargo, se produjo otra anécdota en la que confluyen, curiosamente, el mundo del fútbol y el de las mascotas. Durante los meses anteriores al campeonato se estableció que la Copa del Mundo pasara por diferentes ciudades inglesas. En marzo se guardó durante una temporada en Westminster, bajo fuertes medidas de seguridad. Sin embargo, ya sabemos que el ingenio  humano no suele tener límites, sobre todo si se trata de realizar fechorías… A pesar de los esfuerzos por mantenerla a salvo, fue sustraída por misteriosos ladrones que pidieron a Scotland Yard 15.000 libras en concepto de rescate.

En busca de la copa perdida

Naturalmente, un potente dispositivo policial se puso en marcha para buscar a los ladrones a lo largo y ancho de Inglaterra, mientras la historia inundaba los tabloides y salía del país. Consiguieron atrapar al artífice del robo, Edward Betchley, pero por desgracia la copa no estaba con él. Y aquí es donde entra el protagonista de nuestra historia: una perro de nombre Pickles, de cuatro años, residente en el sur de Inglaterra. Mientras su amo lo paseaba el 27 de marzo, Pickles se vio extrañamente atraído hacia un seto. Con la terquedad que caracteriza a estas mascotas, se empeñó en ir hasta él… y cuál no fue la sorpresa de su amo al encontrarse el trofeo escondido.

Inglaterra se libró finalmente del escarnio de perder la Copa del Mundo, por lo que Pickles fue agasajado con numerosos honores. Su historia inundó los periódicos, viajó a diferentes países… e incluso protagonizó una película, llamada The Spy With the Cold Nose (El espía de la nariz fría). Su amo recibió una paga de sesenta libras diarias sólo por tener consigo, cuidar y mimar a su mascota, improbable salvador del honor inglés.