Salud

La leche y los gatitos

newborn kitten

Cuando nos dan un gato pequeño o lo recogemos de la calle, uno de nuestros primeros impulsos puede ser el de darle de beber algo de leche. Pensamos que con eso estamos ayudando a estas mascotas, pero puede ser al contrario; la leche y los gatitos no se llevan bien.

¿Queréis saber por qué? El motivo es muy sencillo: para poder digerir correctamente la leche de vaca, los gatos necesitan una enzima que no se encuentra en su organismo. No serán capaces de procesarla y puede ocasionarles diarrea o vómitos, similar a lo que sucede con personas intolerantes a la lactosa. Es cierto que no sucede en el cien por cien de los casos; se ha comprobado que algunos gatos pueden llegar a asimilar la leche de vaca en mayor medida. Pero, para nuestra tranquilidad y la salud de nuestras mascotas, es mejor no arriesgarse y evitar dársela, tanto a los gatos muy pequeños como a los mayores. Sí, incluso aunque nos lo pida con su dulce ronroneo chantajista…

Ni siquiera debemos caer en esa creencia popular que nos dice que la leche diluida en agua es buena para estas mascotas, o que les demos leche semidesnatada. Si queremos sustituir la leche materna que necesitarían nuestros gatitos, lo recomendable es acudir a las que venden en tiendas especializadas o veterinarios. Aunque, si esto no está en nuestra mano, también existe un método para conseguir leche muy similar a la materna, que debemos emplear poniendo mucha atención.

Si no encontramos leche especial, podemos fabricarla

Lo primero que tenemos que hacer es comprar leche sin lactosa, que probablemente encontremos sin mucha dificultad en supermercados. A un cuarto de ésta añadiremos una cucharada pequeña de crema de leche y una yema de huevo. Una vez obtenida la mezcla y asegurándonos de que esté bien compacta, podemos administrársela de diferentes maneras en función de la edad del gatito: bien con una jeringuilla, bien en un platito. Si se trata de crías muy pequeñas, lo recomendable es una toma cada dos horas.