La llegada del bebé y los perros (III)

En esta serie de post estamos brindando algunas pautas para que la adaptación del perro al nacimiento de un niño en casa, sea lo más exitosa y segura posible. Un buen entrenamiento, hacerlo reconocer olores, los nuevos objetos de la casa y rediseñar las rutinas son algunas ideas.
Cuando el niño nació, pero aún están en el hospital, traer alguna prenda de ropa con su olor para que el perro comience a reconocerlo, es un buen consejo. Algunas personas no tienen otra opción que dejar al perro en esos días en un pensionado. Si podemos evitarlo, mucho mejor ya que es un motivo más de alteración.
En el momento que la madre y el niño llegan a casa, otra persona debe cargar al bebe mientras la nueva madre saluda al perro. Luego, con mucho cuidado se le puede permitir que vea al bebe, mientras la persona que lo carga se muestra tranquila. Seguramente intentará olfatearlo y rápidamente lo ignorará.
Cuando en una habitación están presentes el perro y el niño, hay que tratar que el perro lo relacione con algo agradable. Elogiarlo y mimarlo un poco le dará confianza. No hay que permitir que se acerque al niño a los saltos o muy nervioso, ya que puede lastimarlo sin tener intención. Por una cuestión de elemental higiene el contacto no puede ser especialmente directo con el niño en las primeras semanas.
Algo sumamente importante: nunca, bajo ningún concepto, ni tratándose del más manso y obediente de los perros se puede dejar una mascota con un niño pequeño sin supervisión. Ni por un momento pueden estar solos. Si no somos capaces de respetar esa norma reconsideremos tener perros y niños.
Imagen: gettyimages.com
el 06-01-2009
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