Animales

La mudanza con un perro anciano

Portrait of an old dog

Los perros son animales que adoran las rutinas  y no ven con buenos ojos nada que los aleje de ellas. Si bien son curiosos, no son tanto como para que vean muy bien cambios tan importantes como lo es el cambiar de territorio. Si a eso le sumamos que el perro anciano se adapta con mucha más dificultad a cualquier cambio, una mudanza es un gran motivo de estrés por cambiar de casa. Sin embargo hay algunas cosas que podemos hacer para evitar que las cosas sean tan desagradables para el perro más viejo de la casa.

Tenerle especial cuidado

En primer lugar es muy importante no mostrarse nerviosos, el perro percibe todas nuestras actitudes y actúa en consecuencia. Haremos los preparativos con la mayor calma y organización posible. Una buena idea, en la medida que se va desmontando la casa, es reservar un lugar muy tranquilo para el perro, alejado de los movimientos más destacables En ese lugar vamos a poner su cama, juguetes y lo que más le gusta.

Transporte cómodo y seguro

El traslado tiene que ser en un trasportín, donde colocamos todo lo que le es familiar. Si se puede ir hablando con el, mucho mejor. Claro que no hay que ir al otro extremo y estar demasiado pendientes.

En la casa nueva hay que acondicionar el lugar del perro en primer lugar, de modo de luego poder ir acomodando todo, pero con el perro ya tranquilo en su lugar con sus cosas.

Mucha paciencia porque le puede llevar un tiempo acostumbrarse, pero si nos mostramos calmos y cariñosos lo va a conseguir.