Animales

La rana de ojos rojos

Red eye frog

La rana de ojos rojos (Agallychnis callidryas), un tipo de rana con un aspecto inconfundible y muy peculiar, es una de las mascotas que más nos puede llamar la atención si queremos tener un terrario diferente. ¿Cuáles son sus cuidados básicos?

Para empezar, debemos saber que no es sencillo conseguir una, y puede ser un gasto considerable. Se trata de anfibios que proceden de Centroamérica, concretamente de México y Panamá, por lo que no es frecuente ni fácil el comercio con Europa. Por supuesto, también tenemos la posibilidad de acudir a criadores o tiendas especializadas en mascotas exóticas dentro de nuestro país, pero aquí ya tendremos que rascarnos más aún el bolsillo… y habremos de escoger con mucho cuidado para evitar estafas.

Pero una vez tengamos nuestra rana de ojos rojos en casa, ya podemos dedicarnos por entero a procurarle el mejor entorno posible. Estas mascotas precisan un terrario mucho más alto que otros reptiles, puesto que se trata de animales trepadores. Lo idóneo es conseguir un receptáculo de unos 100 centímetros de alto. Pensad, además, que dormirán durante el día y tendrán su etapa de actividad durante la noche: debemos acondicionar su entorno para que tengan tanto hojas en las que refugiarse para dormir como troncos que les servirán para saltar y pasearse en las horas nocturnas. Además, no podemos descuidar la ventilación, para que la humedad se mantenga en el mínimo del ochenta por ciento que necesitan: no sólo hemos de procurar que el terrario tenga las aberturas necesarias, sino también es importante pulverizar con spray cada cierto tiempo.

¿De qué se alimentan?

En cierto modo, ésta será la parte más sencilla de su cuidado, ya que como tantas otras mascotas exóticas nuestras ranas de ojos rojos se alimentarán de grillos e insectos que podremos adquirir en cualquier tienda especializada. Eso sí, hemos de asegurarnos de colocarlos en una parte del terrario a la que puedan acceder y que no dé facilidades a los insectos para esconderse; por muy poderoso que sea el instinto de alimentación de nuestras ranas, también lo será el de supervivencia de sus presas.