Animales

Los carruajes de caballos peligran en Nueva York

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La tradición de los coches de caballos no es sólo propia de Andalucía; quizás no lo sepáis, pero también forma parte del paisaje urbano de Nueva York y es un importante reclamo turístico allí. Ahora, sin embargo, parece que podría sufrir un duro revés.

Un paseo en coche de caballos puede ser una experiencia inolvidable en numerosas ocasiones: ya sea por mero placer, si somos amantes de las mascotas y los animales y queremos ver más de cerca a un equino, o con motivo de acontecimientos especiales como una boda. Sin embargo, hay otra cara menos amable: la explotación y el estrés que pueden sufrir los caballos o incluso la cantidad de excrementos que generan en las calles. Pensado sobre todo en lo primero, el alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, ha manifestado recientemente su deseo de prohibir los carruajes que circulan cada día por Central Park y sustituirlos por coches de época, que tendrían la misma función turística.

Los coches de caballos llevan siendo una constante en Central Park desde el siglo XIX, y han atraído las miradas y el interés desde entonces; hoy en día, continúan en activo 220. Sin embargo, Blasio considera que se trata de una atracción “inapropiada” para el año 2014, apelando especialmente a las condiciones “inhumanas en ocasiones” con las que se trata a los caballos. Muchas voces defensoras de los derechos de las mascotas y los animales se han manifestado a favor… aunque los trabajadores del gremio no están tan seguros de que haya que reducir tanto la ecuación.

¿Malas condiciones?

Hay quien podría decir que los caballos de los carruajes cuentan con “condiciones laborales” mejores que las de muchos humanos, o quizás que otras mascotas dedicadas a trabajos varios. Cuentan con cinco semanas de vacaciones al año, y sus conductores aseguran que no llegan a trabajar más de ocho horas seguidas al día. No obstante, tanto PETA como otras asociaciones denuncian que el peso de los carruajes es excesivo y ocasiones perjuicio en su salud, aunque no se excedan las horas. Un tira y afloja cuyo resultado veremos probablemente a no mucho tardar.