Adiestramiento

Los gruñidos del perro

Los perros se comunican muy bien entre si y con otras especies, siempre con el lenguaje corporal y la emisión de sonidos. Seguramente no reconocen todas las palabras que les decimos (si bien reconocen unas cuantas) pero interpretan los tonos, el lenguaje corporal y todo lo que pueden leer de nosotros sin conocer el vocabulario. Lo mismo ocurre entre ellos, se comunican de un modo muy eficiente con gestos y sonidos.

El problema es que nosotros no siempre sabemos entender lo que nos están diciendo. Un buen ejemplo son los gruñidos, que siempre vemos como amenaza y no necesariamente es así. Es clave ver que hace el perro mientras gruñe. Puede que se encuentra jugando  y el resto de su lenguaje corporal sea claro en ese sentido. Se encuentra relajado y disfrutando.

De todos modos, hay gruñidos que por el solo sonido pueden ser bastante claros en su significado. Veamos ejemplos.

Cuando el gruñido es un tono muy bajo y suave, la amenaza es clara, es le momento de retirarse. El perro se encuentra claramente amenazante. Si a este gruñido le sigue un ladrido también en tono muy bajo, el ataque es prácticamente inminente.

Sin embargo, si el gruñido es seguido por un ladrido en tono bien agudo, el perro no quiere pelear, solo lo hará si insistimos mucho, ya que no es su disposición. Es claro que se encuentra inseguro, por lo que el peligro igualmente existe.

El gruñido intenso, sin mostrar los dientes, que se alterna con ladridos bien entrecortados, es clásico del juego. El perro lo está pasando muy bien, no se encuentra enojado, solo juega.