Animales

Los mejores juguetes para hámster

Hamster in the wheel

Hasta el hámster más tímido disfrutará jugando y trepando (cuando no esté demasiado adormilado), así que ¿por qué no darle ese capricho de diferentes maneras? Hoy os traemos una recopilación de los mejores juguetes para hámster, más allá de la consabida rueda.

La jaulas grandes para hámster suelen traer incorporados esos tubos por los que a nuestras pequeñas mascotas les encanta trepar o deslizarse. Hay auténticas virguerías en este sentido, pequeños parques de atracciones para roedores donde pueden pasarse el tiempo subiendo y bajando hasta agotarse. Lo mejor de esta clase de tubos de juego es que permiten acoplar fácilmente diferentes secciones por nuestra cuenta; si nuestros hámsters tienen madera de aventurero, seguro que disfrutarán como los enanos que son con todas estas posibilidades. Debemos tener cuidado, eso sí, y asegurarnos de que estos tubos y centros de entretenimiento no cuentan con secciones que puedan cortarles, y que tienen el tamaño adecuado para que no vayan a quedarse atrapados sin querer. Como siempre recomendamos, lo mejor es acudir a una tienda especializada y no comprar lo primero que encontremos.

Es conveniente que nuestras mascotas hagan ejercicio también fuera de la jaula; una buena manera, si no tenemos tiempo o disponibilidad para estar atentos a sus movimientos y sus garbeos, es comprarles una bola para que paseen por nuestra casa. Para ellos será como corretear (y ya sabemos lo mucho que les gusta y lo incansables que pueden llegar a ser), y a nosotros nos dará la tranquilidad de que no se meterán en rincones de los que después nos cueste la vida sacarlos.

¿Pero y si quieremos fabricar algún juguete por nuestra cuenta? Estas mascotas no necesitan, en el fondo, nada demasiado sofisticado para ser felices. Un trozo de madera, el rulo de un rollo de papel higiénico… son pequeños accesorios que pueden terminar convirtiéndose en parte de sus juguetes favoritos. Nos ahorraremos algo de dinero, por un lado, y podremos dar rienda suelta a nuestra imaginación, que tampoco es mala cosa.