Animales

Los peligros de la tortuga de Florida como especie invasora

tortuga de florida

Las tortugas de orejas rojas son mascotas que se suelen regalar a los niños antes de dar el paso de un perro o un gato, o si no hay demasiado espacio en casa. Pero no se trata de animales autóctonos, y como tales pueden suponer un peligro para el entorno.

A veces los pequeños se cansan rápido de estos animales, no los cuidan como es debido… y la solución de los padres suele ser una nada positiva: la de deshacerse de ellas arrojándolas al río o al lago que les coja más cerca. Si bien es cierto que el abandono de mascotas es reprobable y evitable en cualquier caso, al hablar de especies como ésta el problema puede ser mucho mayor. Un acto tan aparentemente banal puede significar un serio problema para nuestro ecosistema. Este tipo de tortuga, la tortuga de Florida, es una especie muy agresiva, y como tal no es nada raro que después de ser liberada de esta manera se convierta en invasora y predadora de otras autóctonas. El resultado, ya lo sabemos: un desequilibrio que puede incluso provocar la extinción de otros animales.

No siempre se las cuida en condiciones

El gran problema de estas mascotas es que son grandes desconocidas. Las personas que las adquieren rara vez se informan de cómo cuidarlas en condiciones, acudiendo a un veterinario especializado en animales exóticos (chapó desde aquí para quien nos lea y sí se haya tomado estas molestias). De hacerlo así, seguro que se descubrirían muchos detalles curiosos de esta especie, sin duda muy importantes para convivir con ellas. Que son grandes trepadoras, por ejemplo (algo importante si vamos a tenerlas en un jardín; pueden escaparse fácilmente) o que a diferencia de otras tortugas son carnívoras (las conocidas gammarus que se venden en los supermercados no les aportan los nutrientes que necesitan, pueden retrasar su crecimiento y finalmente mermar su esperanza de vida). Nuestra recomendación, por tanto, no es que se dejen de adoptar estas mascotas como parte de un hogar, pero sí que no se haga a la ligera y se les trate con la suficiente responsabilidad y conciencia.