Animales

Los perros primitivos

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Como hemos visto en post anteriores, la historia de la relación de los hombres con los perros data de varios milenios atrás. En la medida que el hombre va abandonando el nomadismo y se vuelve sedentario, los perros acompañan este cambio. Y al igual que veíamos antes, esto se debe a la mutua conveniencia. El perro aporta sus sentidos para la caza y el hombre su inteligencia usando estrategias y armas para la misma. De este modo el perro se asegura comida. El hombre sedentario cría animales para alimentarse, y el perro los cuida.

De este modo surgen dos tipos de perro. Uno más bien ligero, los lebreles, usados para la caza. El segundo tipo eran los molosos, perros mucho más robustos, que tenían la función de cuidar el ganado apartando a los depredadores. Se tienen noticias de ambos tipos de perros, bien diferenciados, desde hace unos 3 mil años atrás. Serían lo que puede decirse, las primeras razas.

Los perros sufrieron cambios importantes en su físico y su conducta. La dentición cambió claramente adaptándose a una alimentación más amplia, ya que comían los desechos que los humanos les dejaban.

En la conducta, los cambios fueron muy notorios. Además de la sumisión a otra especie, los humanos, varios aspectos más fueron modificados. Un ejemplo de esto es la capacidad de ser cachorros, o tener ese tipo de conductas por mucho más tiempo. Esa niñez que tenían los cannis lobus, era breve. La infancia del cannis familiaris es prolongada y el animal juega aún siendo viejo.

Esto se debe en parte, a que tiene asegurada buena parte de su vida, fundamentalmente la fuente de alimentación. Es más despreocupado, por decirlo de alguna forma.

El ladrido, que los lobos sólo tenían en la infancia, en el perro se vuelve un arma de comunicación (aunque relativamente precaria puesto que no tienen lenguaje) que mantienen toda la vida.

Imagen: flickr.com