Animales

Los políticos y los gatos

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Parecen temas no muy relacionados, pero en realidad sí lo son. Todas las personas tenemos bastante aprendidos, y a esta altura hasta nos tiene algo sobresaturados, algunos consejos o tácticas que proponen los asesores a los políticos en campaña. En casi todo el mundo es más que frecuente ver a los candidatos saludando gente de modo muy afable, y siempre, siempre, besando niños pequeños. A esta altura resulta más irritante que conmovedor, pero ese es otro tema. Algunas mascotas parecen hacer un bien a la campaña del candidato, y otras son contraproducentes. Éste, precisamente, es el caso de los gatos.

Es un hecho que el Partido Republicano ha recomendando desde hace muchos años, que sus políticos publiquen fotos de su familia, con el perro incluido. Pero jamás se debe incluir en esa imagen al gato. Y muchos candidatos de otros países respetan esa premisa. El fundamento es que lo gatos proyectan valores (o imágenes mentales) no deseables para un candidato.

Parecería que esa asociación que hemos comentado en un post anterior, entre los gatos y  lo demoníaco aún tiene cierta vigencia, al menos a nivel inconsciente. Pero otras características propias de los gatos parecen ser amenazantes.

Lo que algunos interpretamos como libertad, inteligencia e independencia en sus conductas, quienes no disfrutan de los gatos lo leen como  desapego e incluso como traición. La naturaleza en cierta forma solitaria del gato, que busca compañía en algunos momentos pero no en otros, comparada con la natural sociabilidad de los perros, los hace ver como poco fiables.

Nada más lejos de la realidad. Quienes hemos tenido y tenemos gatos podemos afirmarlo con certeza.

Imagen: flickr.com