Animales

Los que se divierten matando…

El lamentable accidente del Rey Juan Carlos ha provocado todo tipo de reacciones, ninguna de las cuales es buena. Y cuando digo lamentable lo digo en todos los sentidos de la palabra. Es lamentable que se fracturara la cadera, es lamentable que gastara ese dinero en entretenerse en algo tan especial, mientras España pasa una de sus peores crisis, pero lo más lamentable es que alguien que debería tener una vida ejemplar se divierta matando. Es más, no solo le ha divertido matar toda la vida, sino que lo ha hecho de las formas más espantosas posibles.

Muchos recordamos el horrible escándalo de 2006, cuando se ha acusado al Rey de matar en una cacería a un oso. El problema es que el oso había sido previamente alcoholizado con vodka, para que el monarca se pudiera divertir con más facilidad al matar el pobre animal. Un animal alcoholizado contra una persona más que fuertemente armada. Bonito ejemplo.

Otro aspecto de este tema que la prensa nacional e internacional nos recuerda en este momento, es que durante su juventud, el Rey disparó y mató accidentalmente a su hermano adolescente. No ponemos ni ligeramente en duda que en ese caso se ha tratado de un accidente, pero nos cuesta entender como alguien luego de una experiencia de esa clase, volviera a empuñar un arma ni siquiera por error.

A quienes nos interesa honestamente que se respetan los derechos de los animales, debemos ser muy enfáticos en condenar las cacerías, sea o no sea un Rey quien las protagonice. Es más, si es un Rey, mucho peor pues debería predicar con el ejemplo.