Animales

Mitos y verdades sobre las “razas peligrosas” (I)

Mitos Y Verdades Sobre Las Razas Peligrosas I

Existen una serie de mitos populares acerca de algunas razas. La enorme mayoría son absolutamente falsos, pero están plenamente arraigados en la gente. Algunas razas en especial, catalogadas como muy peligrosas, son blanco de toda serie de mitos. Uno de los ejemplos más claros son sobre el perro Doberman. Uno de estos mitos dice que les crece más el cerebro que el cráneo, y como resultado de esa dolorosa desigualdad, con el tiempo se vuelven muy agresivos. Os aclaro, por las dudas, que es totalmente falso.

Pero empecemos analizando el principio de las cosas. Las razas de perros son creadas artificialmente por el hombre. Se buscan determinadas características, en general físicas. Para razas de compañía, los perros suelen no ser de gran tamaño, para poner un ejemplo.

Pero básicamente, en principio, se intentan características físicas para alguna función. Por ejemplo, si se está “diseñando” un perro de caza para zonas con vegetación espesa (como ser la caza del jabalí) un dato importante es que no pueden tener un pelaje largo, ya que sería un problema para desplazarse por la probabilidad de quedar enganchado en la vegetación. Si la función requiere de grandes desplazamientos, se busca lograr un perro de gran resistencia física y pelaje adecuado al clima de la zona.

Se puede decir que conseguir determinada característica exclusivamente física, es algo relativamente sencillo. Por supuesto que requiere de tiempo, a veces mucho tiempo, pero la genética tiene sus leyes (complejas, está claro) y es posible lograr luego de varias cruzas un perro que sea mediano, de pelo corto y resistente a los desplazamientos.

No ocurre lo mismo con el carácter, como veremos en un post siguiente.

Imagen: flickr.com