Animales

Niños y perros

No hay nada más lindo que tener una infancia en compañía de mascotas. Convivir con seres de otras especies y aprender a respetarlos, es algo que nos aporta sensibilidad y conocimientos para el resto de la vida. Más o menos todos recordamos nuestro perro preferido de la infancia, ese que no vamos a olvidar nunca, o por juguetón, por bueno o hasta por su torpeza (lo digo pensando en uno en particular). Por otra parte, hace poco hemos visto la publicación de un estudio que demuestra que los lactantes que viven en hogares con perros, tienen muchas menos infecciones respiratorias que los que no tienen perros. Por lo tanto, es positivo desde todo punto de vista.

Supervición de un adulto

Sin embargo, por ningún motivo un niño pequeño puede quedar solo con un perro. Me refiero a quedar en la misma habitación, en el jardín, donde sea; en compañía de un perro y sin supervisión de un adulto. Los niños pequeños gustan de investigar y no tienen la menor idea que pueden lastimar al perro y este va a reaccionar. Solo pensemos quienes tenemos niños, cuantas veces estos pegan fuerte o incluso muerden, sin tener para nada claro que eso lastima ni mucho menos.

Tal vez el perro envíe señales al niño de que va a reaccionar. Con toda seguridad el niño no tiene como comprenderlo, por lo que no va a saber que tiene que detenerse. Nada de esto ocurre si están con supervisión. No se trata de que el niño sea muy bueno o el perro sea un verdadero santo, no pueden estar juntos y solos.

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