Adiestramiento

Por qué a mi gato no le gusta su rascador

cat playing with toy

Si tenemos gato, seguro que algún que otro mueble en nuestro hogar ha sufrido los estragos de sus uñas. Y es posible que hayamos intentado remediarlo comprándole un juguete del que ha pasado olímpicamente. La pregunta surge inevitable: por qué a mi gato no le gusta su rascador, nos decimos.

La respuesta, realmente, es bastante sencilla: por el mismo motivo por el que a nosotros puede no gustarnos un deporte concreto. O un libro. O un tipo de música. Mientras que los perros son un poco más básicos a la hora de escoger sus juguetes favoritos (basta con que algo les motive a correr o a morder), los gatos pueden ser mascotas mucho más exquisitas si quieren. Y tal vez ese estupendo rascador que hemos comprado con todo nuestro entusiasmo quede relegado a un rincón sin motivo aparente sólo porque no es de su agrado.

En el fondo, puede haber un rascador adecuado para nuestras mascotas, sea cual sea su tamaño o su edad. Lo que tenemos que hacer es observarles y comprenderles. Cada gato tiene su personalidad, lo sabemos bien, y lo manifestará de manera muy clara durante el juego. Si le encanta arañar, es posible que un rascador le provoque chiribitas en sus afilados ojos; pero si lo que realmente le gusta es saltar, por ejemplo, quizás será recomendable que el rascador vaya acompañado de algo más. De una plataforma a la que pueda subirse, o tenga una bola en lo alto que llame su atención.

Hay muchos modelos de juguetes hoy en día que van acompañados de un rascador para nuestras mascotas felinas, y lo importa es saber escoger ése que les llama la atención. Los que tienen una pequeña caseta serán idóneos para esos gatos a los que les encanta meterse en el armario en cuanto lo abrimos o debajo de las mantas en invierno. Y tened por seguro que si encuentran un aliciente de este tipo también se verán atraídos por el rascador y le darán algo de tregua a nuestros muebles.

Así que no hay que desesperar sino tener paciencia, una virtud doblemente valiosa si somos dueños de un gato. Probemos hasta encontrar el rascador que realmente le haga tilín.