Animales

¿Por qué nuestra hámster se come a sus crías?

Hamster

Suena horrible, pero seguro que hemos escuchado alguna historia al respecto: hembras de hámster que nada más parir se pegan un festín con sus crías. ¿Qué hay de cierto en esto y por qué lo hacen? Y lo más importante, ¿podemos evitarlo?

Hay algo que no debemos olvidar si nos decidimos a tener roedores como mascotas, y es que se trata de animales con un instinto dirigido a la supervivencia de forma muy poderosa, mucho más que cualquier otro. Siempre van a poner por delante de lo que puede parecernos lógico el deseo de sobrevivir, y más aún, de conseguir que su especie o su familia perviva. Por contradictorio que pueda parecer dicho de esta manera, el hecho de devorar a sus crías responde precisamente a este instinto. Si una hembra entiende que su camada está en peligro, preferirá comérsela para intentar sobrevivir ella (en su mente las crías no tienen posibilidad de vivir, así que tanto da) y continuar reproduciéndose en el futuro.

Sabiendo esto, como dueños de estas mascotas, lo fundamental es tener claro qué situaciones pueden llegar a estresar a nuestras hembras hasta el punto de terminar cayendo en este comportamiento. Nuestras precauciones deben comenzar desde el momento del embarazo: necesitan un entorno tranquilo, sin sobresaltos que puedan darle a entender que hay peligros externos acechando. La hembra de hámster evaluará todo lo que la rodea, aunque no nos demos cuenta: si piensa que no hay espacio suficiente para criar (evidentemente no puede saber que tenemos preparada una jaula mayor para cuando llegue el momento) o que no tiene comida en la cantidad que necesita, puede caer en el canibalismo cuando las crías nazcan. Lo mismo sucede si es demasiado joven: su cuerpo podría decirle que no está preparada y que es mejor que se deshaga de esta camada temprana.

Pero el error más habitual que cometen los dueños de estas mascotas consiste en tomar a las crías con las manos desnudas cuando nacen, quizás para trasladarlas a esa otra jaula habilitada para la ocasión. Los pequeños pierden así el olor que les caracteriza; la madre los identifica como elementos extraños y no duda en devorarlos. Es muy importante que recordemos llevar siempre guantes de látex cuando vayamos a manipularlos: evitaremos hacerles daño, en primer lugar, y por supuesto el quitarles su aroma.