Salud

¿Cómo eliminar las pulgas del gato?

gato lavándose

Una creencia popular nos suele decir que las pulgas son exclusivas de los perros. Nada más lejos de la realidad: los gatos pueden verse afectados por este problema de igual modo, sobre todo en verano.

Y no sólo aquellas mascotas que salgan a la calle, ojo. Nosotros mismos podemos traer a casa las pulgas sin saberlo; los huevos se pueden adherir a nuestra ropa, quedarse en nuestros muebles… Es sólo cuestión de tiempo en tal caso que los animales que convivan con nosotros acaben incubándolos. En el caso de los gatos, resulta un tanto más sencillo advertir si tienen pulgas, ya que su pelo habitualmente corto las enmascara menos que las “greñas” que puede llegar a tener un perro.

Un cepillado diario, sobre todo con un peine indicado para estas mascotas, puede revelarnos también la presencia de pulgas. Si en los perros pueden llegar a ser un problema serio, por su capacidad para transmitir enfermedades, en los gatos se corre un riesgo mayor ante el hecho de que éstos puedan tragárselas al lavarse y con ello adquirir parásitos internos.

Remedios caseros, la mejor opción

El gran problema llega cuando acudimos a nuestra tienda para mascotas habitual: no es fácil encontrar productos antiparasitarios destinados a los felinos. El motivo es el mismo que hemos comentado arriba: nuestros gatos se lavan y puede llegar a ser muy peligroso aplicarles productos químicos sobre la piel. Por ello, los remedios naturales suelen ser los más adecuados para ellos. El aceite de eucalipto o de menta poleo actúa como repelente de las pulgas; se recomienda mezclarlos (unas cinco gotas) con champú de hierbas o para bebé y limpiar así a nuestro gato. Moderación ante todo: mucho cuidado con aplicarles más de la cuenta, especialmente si hablamos de mascotas de corta edad.

Una vez hecho esto, nuestra tarea no puede acabar aquí: ahora nos toca asegurarnos de que nuestro hogar queda completamente libre de los parásitos, tanto de los adultos como de los huevos. Una limpieza a fondo con vinagre y agua, pasar la aspiradora y utilizar, esta vez sí, alguno de los productos repelentes que nos venderán en tiendas especializadas serán fundamentales.