Adiestramiento

Los San Bernardo como perros de rescate

St. Bernard Dog

Dentro de la iconografía típica de algunas mascotas, los San Bernardo siempre se dibujan de una forma muy peculiar: con un pequeño barril al cuello, del que se dice está relleno de brandy para los viajeros que se pierden en las montañas. ¿Qué hay de cierto en esto?

Pues para empezar no nos queda más remedio que desmentir este mito, a pesar del encanto romántico que tiene: los perros San Bernardo no han llevado nunca estos barrilitos consigo. El motivo es muy obvio: cualquier médico nos puede decir que lo mejor para una persona que está semicongelada no es darle whisky u otro tipo de bebida. Sí, puede que entre en calor… pero las consecuencias para el riego sanguíneo no serán precisamente agradables en cuanto pasen unos pocos minutos.

Sin embargo, en el mundo de las mascotas nadie puede negar la importancia que han tenido los perros San Bernardo como animales de rescate, y es que ciertamente poseen un sentido de la orientación innegable, muy superior al de otros perros. Son, además, una raza muy noble y tranquila, tan bonachona como parece por su aspecto, y una de las mejores mascotas para niños que podemos encontrar.

El nombre de San Bernardo proviene de su crianza en el hospicio denominado de la misma manera, situado entre el paso de Canterbury a Roma en Suiza. Un lugar de difícil tránsito, ya que muchos viajeros sucumbían a las bajas temperaturas o al agotamiento. En el hospicio, que se encuentra a más de 2500 metros de altitud, comenzaron a criarse los perros que se llamaron en un primer momento barry dogs y que se empleaban cuando algún viajero quedaba sepultado bajo la nieve; su incomparable olfato les ayudaba a encontrarlos. Tiempo después, cuando el Bernardo creador de este lugar ya había sido santificado y su historia había pasado a formar parte de la sabiduría popular, fue cuando esta raza adoptó la denominación de San Bernardo.