Salud

Seguridad alimentaria: no a las mascotas en la cocina

The dog a St. Bernard looks at meat

La  mayoría de los accidentes que ocurren en el hogar  y dentro de el, en la cocina. Las razones son obvias, ya que es un lugar donde suelen haber a diario; líquidos hirviendo, hornos con temperaturas que superan largamente los 100 grados  y elementos cortantes de todo tipo color y tamaño. No olvidemos que ahí se almacenan elementos de limpieza, como todos los que quitan la grasa, que son altamente tóxicos. Solo por esos motivos una mascota no puede ni debe entrar a la cocina. Por supuesto que los niños pequeños, aún tomando precauciones no deben hacerlo y mucho menos sin supervisión.

La higiene es fundamental

Sin embargo hay otra serie de motivos importantes para que nuestras mascotas no entren a la cocina. La seguridad alimentaria es una de las más importantes. En el sitio donde se elaboran alimentos la higiene tiene que ser extrema. Un gato acostado en la encimera donde luego dejamos un plato que vamos a usar, es una amenaza real. Un perro caminando por la cocina, rascándose, lamiéndose y jugando es otra amenaza. La probabilidad de contaminación es máxima.

Buscar otro lugar

Por esos dos motivos, para evitar accidentes y para no contaminar lo que comemos, ni el perro ni el gato deben entrar a la cocina. Mucho menos aún deben comer o beber ahí y ni hablar de colocar sus camas en la cocina. Es común que cuando llega el cachorro a casa o la perra va a tener sus cachorros, sea el primer lugar elegido. Púes no, esa idea debemos descartarla de plano y buscar otro sitio.  Es peligroso y malo tanto para ellos como para el resto de la familia.

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