Salud

¿Son los perros optimistas o pesimistas?

perro triste

El dicho de que las mascotas pueden parecerse a sus amos puede ser algo más que una frase hecha: al igual que hay tantos tipos de seres humanos diferentes, también existen canes más dados al optimismo y otros más propensos al pesimismo.

¿Cómo sabemos esto? Los estudios orientados a las mascotas, a la hora de entender su comportamiento, no se limitan sólo a lo físico; comprender la psique de los animales también es muy importante. No se tardó mucho en detectar, por ejemplo, que no todos los perros respondían igual a la hora de separarse de sus dueños (lo que conocemos como ansiedad por separación): mientras que algunos simplemente se mostraban simplemente apagados, como al fin y al cabo es lógico, otros se suelen mostrar mucho más inquietos, con tendencia a ocasionar destrozos en casa, Incluso pueden mantener esa tristeza cuando regresamos.

Esto se ha demostrado tomando como base experimentos muy curiosos. Uno de los más conocidos consistió en dejar a un grupo de perros solos en una habitación durante un tiempo determinado; pasado un rato, les pusieron dos cuencos de comida, de los cuales uno estaba vacío y el otro no. Lejos de lo que podemos imaginar, el comportamiento de todos los perros no fue igual. Algunos se apresuraron a comprobar ambos cuencos, convencidos de que uno tendría comida. Otros, todavía tristes por la soledad, no mostraron el mismo interés, como si dieran por hecho que no encontrarían comida. ¡La expresión “ver el plato medio lleno o medio vacío” cobra aquí un significado mucho más literal!

¿Qué hacer si nuestro perro es “pesimista”?

Suena cómico dicho así, pero pensad que una mascota “pesimista” puede ser eso que comúnmente llamamos “miedosa” o apática. Y a la larga esto puede dejar de ser un mero rasgo de carácter y traducirse en problemas serios de estrés o de ansiedad. Es importante que sigamos las normas básicas como tratar de no crearles ciertos condicionamientos y de que no asocien comportamientos con la soledad o el abandono. Y, por supuesto, lo más importante: tratar hacerles ver ese “lado bueno” de la vida pasando todo el tiempo que haga falta con ellas.