Animales

Un poco de historia de los perros y los hombres (II)

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En un post anterior veíamos cómo la relación entre los hombres primitivos y los antecesores de los actuales perros (los lobos), fue naciendo en base a un interés mutuo. Las limitadas habilidades de caza de esos hombres, se fueron compensando con el uso de herramientas diseñadas a esos fines, y con la capacidad sensorial muy superior comparativamente, que tienen los caninos.

Lentamente comenzó el proceso de domesticación. No se tienen datos demasiado precisos de cómo se fue dando, pero la naturaleza facilitó las cosas en gran medida. La conducta de esos caninos estaba marcada por la gran socialización. Son animales que se mueven en grupo, a diferencia de los gatos e introducir la manada canina a la humana fue un paso clave.

Para que un can se  pueda considerar domesticado, tiene que quedar claro un punto fundamental: quién domina a quién. La mayor inteligencia humana y la naturaleza sociable de ambos hicieron el resto. Ambas manadas, por decirlo de alguna forma, se fueron integrando, pero con un orden jerárquico bastante claro (aunque hasta hoy día vemos personas que no lo dejan tan claro, y tienen perros especialmente dominantes que “mandan” en su propia casa).

Claro que aquí ocurrió algo muy especial. En lugar de dejar las cosas en un plan natural, el hombre comenzó a seleccionar determinados individuos más sociables y dóciles. Es una especie de evolución dirigida con un interés especial.

Esto produjo cambios claros no sólo en la conducta sino también en el aspecto de los perros. En un post siguiente veremos algunos puntos destacables de esa evolución.

Imagen: flickr.com